11/4/10
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Silencio. El motor de una heladera. Silencio. Un CPU intentando procesar datos. Silencio. El tic tac de un reloj en la cocina. Silencio. Los portazos de algún vecino. Silencio. Un perro ladra. Silencio. Un niño llora por capricho. Silencio. Otro perro contesta los ladridos. Silencio. Una respiración pausada. Silencio. El teclear de mis dedos. Silencio. Y ahí en medio de ese silencio, de ese callar intencional de las cosas, se encuentran los besos que no me das, los latidos acelerados disimulados, el temblor de mi cuerpo, el nudo en el estomago, la presión en el pecho, esa angustia reprimida. Quisiste cortar el silencio de tu vida tirandote al vacío y te transformaste en ruido. Ahora el eco de tu muerte retumba en mi silencio.
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