Hoy ordené mis cajones del escritorio porque esto de comenzar la facultad significa muchos apuntes, fotocopias, cuadernos, libros, entre otras cosas, nuevos y definitivamente necesitaba espacio para ellos. Revolver mis cajones, decidir que tirar, que amuchar y que cambiar de lugar o simplemente que dejar como estaba significa revolver el pasado. Soy de esas personas que guardan TODO y me cuesta tirar, aunque las últimas veces me deshice de muchas cosas que venía guardando hace años. Con decir que guardo cada entrada al cine cada vez que voy y la pongo en la agenda del año correspondiente, el detalle es que me gusta mucho ir al cine y voy mínimo una vez al mes cada año, con eso ya demuestro esa afición por los recuerdos. El problema es que los encajono y no los veo por meses. Sí, mis cajones son guarda recuerdos de años y años de mi vida y ni los uso para más que juntar porquerías. El revolverlos fue recordar, fue un típico: "¡Nooo! ¡Mirá esto!". Y me di cuenta que esbocé muchas sonrisas al encontrar desde cosas que pertenecieron a mis abuelos, un sonajero de cuando era bebé, una historieta que hice de chica, algún que otro texto, los boletines de mi paso por la secundaria y cartas de mis amigos escritas en el aburrimiento de las clases, también encontré lo que guardé de mi materia favorita, literatura, y recordé a mis profesoras de cada año, las que amé y las que odié, los temas que me gustaron, los que no, noté mi excesiva prolijidad en esa materia al compararlas con otras. Y entonces reflexioné... Si estas cosas me causaban nostalgia al igual que esas épocas en las cuales estaba con mi ex, si me causaron nostalgia cosas que no lo involucraban en lo absoluto y coexistían con el, como cosas que no. ¿Realmente el recordarlo nostálgicamente es algo que involucra que yo quiera volver con el? Claramente no. Todo mi pasado lo recuerdo y me genera la misma sensación, que el haya sido algo fuerte y reciente significa que lo recordaré más. Y entonces leí las cosas que me ponían mis amigos, sus frases de afecto, nuestros códigos, los chistes internos y eso también se fue, y lo extraño igual o aún más al saber que no regresarán esos días de secundaria sin tanto estudio, y con ellos, mis amigos, todas las mañanas.
29/3/10
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