4/3/09

Como una niña empezó a explorar, los túneles cada vez se veían más largos, la oscuridad incrementaba... Se empezó a arrepentir de haber ingresado en ese juego siniestro, ¿y si ese laberinto no tenía fin? Comenzó a asustarse, desesperarse, quiso gritar, patalear, intento romper una pared del túnel... De la desesperación se desmayó, la angustia, más fuerte que ella, la derrotó y la obligó a desaparecer. Gota a gota su cuerpo fue desintegrándose, haciéndose humo y agua, escapando por las hendijas por donde se filtraba la luz. Finalmente ese fue su escape de allí.
Nunca volvió a ser.

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